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Cada año, más mujeres
que trabajan en maquiladoras de Tijuana buscan asesoría legal
en la Casa de la Mujer Factor X. Informan sobre exposición
a sustancias tóxicas, accidentes de trabajo no registrados,
acoso sexual y despidos injustificados por embarazo. Como muchas
de estas mujeres se esfuerzan por trabajar turnos de diez horas
y atender un hogar, Casa de la Mujer también proporciona
apoyo psicológico y médico.
Las raíces de la Casa datan de 1985, cuando un pequeño
grupo de mujeres abrió un hogar en Tijuana para proporcionar
servicios de apoyo a mujeres trabajadoras. Con los años,
la demanda se incrementó y el grupo evolucionó para
convertirse en una organización sin fines de lucro debidamente
constituida. Actualmente, Casa de la Mujer opera desde una oficina
de Tijuana donde siete mujeres, dos doctores y un psicólogo
se dedican a ofrecer un lugar de reunión para mujeres
que les proporciona información, capacitación, desarrollo
de habilidades y servicios
que promueve la organización
y la defensa de los derechos humanos, laborales y de género.
Para lograr sus objetivos, la Casa capacita promotoras, u organizadoras
comunitarias, a fin de educar y organizar a mujeres de sus comunidades
y lugares de trabajo. Cada año, diez nuevas mujeres se gradúan
del curso básico para promotoras que dura 26 semanas. La
currícula integral del curso se encuentra en el manual de
capacitación que cubre derechos humanos, laborales y de género,
identidad de clase y de género, análisis económico
y político, seguridad e higiene en el trabajo y legislación
laboral mexicana.
Cuando en el año 2000 la Casa se dispuso a producir su tercera
y más extensa versión del manual de capacitación,
recibió un pequeño donativo del CEAC. El apoyo
sirvió para enriquecer el material. Hemos podido conseguir
nuevos materiales que nos ayudan a hacer el manual mas interesante
afirma Beatriz Alfaro Trujillo, coordinadora del programa de capacitación
y miembro del CEAC. Nos ha permitido adquirir nuevos materiales
que contribuyen a que el manual sea más interesante.
El manual de capacitación sirve como libro de texto y como
herramienta de enseñanza para las promotoras. Al terminar
el curso básico, cada una de ellas recluta a cinco nuevas
mujeres e imparten un curso condensado de seis semanas en sus respectivos
barrios. Las promotoras enseñan a las estudiantes a reconocer
sus derechos, a analizar peligros en sus lugares de trabajo y a
solicitar hábilmente condiciones de trabajo adecuadas. La
Casa anima a las promotoras graduadas a que asistan a talleres de
reforzamiento trimestrales que les proporcionan educación
y apoyo continuos.
Las promotoras son las que dan vida a la organización
afirma Trujillo. A través de la capacitación
se informan las promotoras y de allí a las otras.
Trujillo está consciente de que Casa de la Mujer es una
organización pequeña que no puede satisfacer adecuadamente
las necesidades de las trabajadoras de una ciudad que cuenta con
más de 750 maquiladoras. Las políticas económicas
nacionales e internacionales continúan alimentando el crecimiento
desenfrenado de Tijuana, con frecuencia a costa del deterioro de
la calidad de vida para muchos residentes locales. Hacer frente
a este sistema ha sido un proceso lento y frustrante. Sin embargo,
Trujillo sabe que, poco a poco, mediante la persistencia en la esfera
comunitaria, las mujeres están aprendiendo a demandar las
condiciones de trabajo básicas y decentes que ellas merecen.
Somos un pequeño grano de arena en la defensa de los
derechos humanos para estas mujeres, pero cada día somos
más fuertes y visibles declara. Cuando las trabajadoras
tengamos una mayor conciencia de nuestra fortaleza, nuestras acciones
de lucha por una vida digna serán impostergables.
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